POEMARIO "LA NOCHE ES GOMAESPUMA ENTRE TUS OJOS" (EXTRACTO)

 

® Diana P. Morales Flórez

Registro Propiedad Intelectual: 04-2001-3775


  - II Premio "Villa de Montoro", categoría juvenil (1998)

 

VIAJE AL INTERIOR

 

Tengo hambre de tu boca, de su sabor a desierto,

de su ingravidez extrema, de sus moléculas tristes

de los límites oscuros y sensuales de tu aliento.

Me contagio del temblor de tus labios frutales.

 

Tengo hambre de tus ojos, expansibles, enemigos,

como auroras boreales incrustadas en mis huesos.

Me recuerdan al paisaje de los viajes siderales:

el espacio se nutre del origen gris de tu mirada.

 

Mis manos, que dibujaron la pendiente de tus hombros

son dos pájaros cenizos esculpidos en tu espalda,

encadenados al latir de tus pulmones paralelos.

 

Quiero dormir el sueño de tu frente peregrina,

conocer tus pensamientos pequeñitos como almohadas,

y despertar,sorprendida, en la orilla de tus dedos.

 

 

SOLITARIO

 

Si la furia traviesa de la tarde

no arrancara tus uñas de mi cuerpo,

me dormiría en el hueco de tu estómago.

 

La soledad me tira de la oreja

mientras destruyo el adjetivo

que convierte estas horas

en malditas.

 

El perfume de tu ropa es el envase

donde habitan, obedientes,

mis dos manos:

acércate a las dunas de mi aliento,

al enigma fluorescente de mis brazos,

ven,

te necesito.

 

Ése es el grito que la curva de mi cuerpo

lanza a la órbita terrestre de tus átomos,

implorando que convierta mis palabras

en satélites ardientes de tus ojos.

 

Ésa es la parábola que surge

de las tiernas ecuaciones matemáticas

que carcomen las arterias de mi carne,

que se anuncian con banderas

al hacerse crucifijo en mi garganta.

 

Acércate ahora que el capricho de las letras

construye un edificio en mis entrañas.

 

 

ECLIPSE

 

Aunque no pueda verte

sé que siempre estás ahí,

esperando, al otro lado

del perfil de mis adverbios.

 

Cuando escucho el sonido

de tus venas alocadas

todo el aire se hace

mariposas.

 

Aunque no puedo verte

estoy segura de tu cuerpo,

estoy segura de que estalla,

como el agua estalla en ondas,

cuando mi voz se sumerge

entre tus hombros

y se pone a hacer burbujas.

 

Aunque no puedo verte

conozco tu carácter

de satélite: recibes

la apagada sintonía

de mis huesos.

 

Sé que estás ahí,

-aunque todo está oscuro-

cuando tu piel esponjosa y evidente

se extiende sobre mí como una manta.

 

EL VIENTO

 

Un día llegará el viento

y tejerá tu piel con mil suspiros,

y se disfrazará de atardecer

en tus pupilas.

 

Un día llegará

el viento

y hará que tiemblen

los cuchillos de tus besos,

tan tiernamente grabados en mi boca.

 

Llegará triunfante

el viento, perfilando

los violines tensos en tu espalda,

como un

torbellino de furiosas amapolas

que decidieron deshacerse

entre mis manos.

 

El viento, cuando llegue,

desplegará mis labios

como dos balandros

conducidos

hasta allí donde rompen las olas

de tus hombros.

Cerraré los ojos.

 

Quiero amanecer

en las orillas de tu cuerpo.